Alrededor del 6,2% de los niños están trabajando en Paraguay. Foto: Archivo.
El caso del niño Tobías volvió a destapar el debate sobre el trabajo infantil en Paraguay, una realidad que golpea fuerte a la niñez. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), las niñas concentran el mayor peso laboral en los últimos años.
De acuerdo al informe del INE, del total de niños, niñas y adolescentes de 10 a 17 años (unos 826.568), alrededor del 6,2% están ocupados en Paraguay, es decir, aproximadamente 51.007 personas.
Esta cifra abre el debate sobre el trabajo infantil que, lejos de erradicarse, aumenta año tras año, según manifestó el ministro de la Niñez, Walter Gutiérrez.
Gutiérrez sostuvo que una de las formas más comunes de trabajo infantil es la exposición en la vía pública, hecho que va sumando denuncias por falta del deber del cuidado. En el 2023, se reportaron 2.000 casos, mientras que en el 2025 unos 2.700 casos.
“Anteriormente se naturalizaba, no se denunciaba, hoy en día ya se denuncia”, expresó a Unicanal.
Según el INE, el rubro de comercio, restaurantes y hoteles concentran la mayor cantidad, con 18.523 niños, niñas y adolescentes realizando trabajo infantil, es decir el 56,6% de los ocupados en este sector.
En cuanto a la ocupación, 20.403 niños, niñas y adolescentes realizan trabajos no calificados y 12.056 menores son trabajadores de servicios y vendedores de comercios y mercados.
CRIADAZGO
Otra de las formas y quizás la más antigua es el criadazgo, aunque esta práctica fue prohibida por ley en el 2005, continúa presente en muchas familias paraguayas.
En mayo del 2025, una iniciativa que buscaba penalizar el criadazgo y reforzar la protección de los niños fue rechazado en el Congreso Nacional. Sin embargo, en diciembre fue presentado otro proyecto en la Cámara de Diputados que busca tipificar esta práctica como un delito con pena privativa de libertad.
La propuesta cuenta con un respaldo de la Corte Suprema de Justicia que emitió un dictamen favorable recomendando incluir el término “criadazgo” en su tipificación penal.
El criadazgo, que muchas veces es visto por algunos sectores como una práctica positiva, en realidad priva a niños y niñas de su libertad y su derecho a vivir plenamente su infancia, a menudo, en contextos de maltrato sin consecuencias legales.


