Leucemia, cáncer más frecuente.
La doctora Diana González, especialista en hematología, abordó los tipos de cánceres de la sangre de los que poco se habla, como las leucemias, los linfomas y el mieloma múltiple, e insistió en la importancia de reconocer los síntomas tempranos y consultar a tiempo.
La médica explicó al canal GEN que la hematología se encarga de las enfermedades relacionadas con la sangre, la médula ósea y los ganglios linfáticos. Cuando estas patologías afectan la médula (la “fábrica” de la sangre ubicada dentro de los huesos) comienzan a aparecer signos como anemia, cansancio extremo, infecciones frecuentes por disminución de defensas, sangrados espontáneos y dolor óseo.
“Cuando la médula deja de producir células sanas, bajan los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Eso se traduce en palidez, fiebre, infecciones recurrentes, sangrados nasales, ginecológicos o pequeños puntos rojos en la piel”, detalló.
La especialista remarcó que no es normal vivir con cansancio permanente o palidez. “Si una persona se fatiga más de lo habitual al realizar actividades cotidianas, se siente débil o nota cambios en su coloración, debe consultar. No existe eso de ‘yo soy anémico’ como algo normal”, enfatizó.
Durante la entrevista, la doctora aclaró que el lupus no es un cáncer, sino una enfermedad autoinmune de origen reumatológico, aunque puede debutar con alteraciones en la sangre. En cambio, las leucemias, los linfomas y el mieloma sí son enfermedades oncohematológicas.
Señaló que existen múltiples tipos de leucemia, más de 20, y que algunas tienen posibilidades reales de curación si se diagnostican a tiempo y cuentan con el tratamiento adecuado. En niños, la más frecuente es la leucemia linfoblástica aguda, mientras que en adultos también se observan casos en edades jóvenes, desde los 18 o 20 años.
González explicó que las leucemias crónicas suelen detectarse de forma incidental, por ejemplo, en un análisis de sangre previo a una cirugía, lo que permite iniciar tratamientos tempranos y controlar la enfermedad por años. En cambio, las leucemias agudas suelen debutar de manera abrupta y requieren atención urgente.
Aclaró además que la leucemia no hace metástasis como otros cánceres, sino que progresa afectando distintos órganos. En algunos casos ciertos tratamientos oncológicos previos, como la radioterapia, pueden aumentar el riesgo de desarrollar leucemia a largo plazo.
¿Es hereditaria la leucemia?
La hematóloga indicó que, si bien algunas leucemias tienen base genética, eso no significa que sean hereditarias. “Que un familiar haya tenido leucemia no implica que otro la vaya a desarrollar. En la mayoría de los casos son adquiridas con el tiempo, muchas asociadas a la edad”, explicó. Recomendó controles médicos periódicos y consulta ante síntomas llamativos.
Trasplante de médula: mitos y realidades
González aclaró que no se trata de una cirugía, sino de un procedimiento similar a una transfusión. El donante recibe medicación para estimular la producción de células y dona a través de la sangre, sin cirugías ni secuelas permanentes.
“El trasplante es una terapia para consolidar la respuesta al tratamiento. La médula es un tejido inteligente que sabe dónde alojarse”, explicó.
Destacó que la compatibilidad suele encontrarse entre hermanos, aunque también existen alternativas que ya se realizan en Paraguay.
La especialista instó a la donación voluntaria de sangre, fundamental no solo para pacientes oncológicos y hematológicos, sino también para cirugías y emergencias. “La sangre no se fabrica en laboratorios, la única forma de tenerla es donando”, recordó.
Recomendó llevar un estilo de vida saludable, con alimentación balanceada, actividad física regular y evitando excesos. “Todo lo que uno hace para cuidar el cuerpo, también cuida la sangre”, dijo.


