
Emotivo. Más de medio centenar de parejas sellaron sus vínculos amorosos con el matrimonio.
La Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, del barrio Ybaroty, de Villarrica, fue escenario de una emotiva boda comunitaria, donde esposos y esposas renovaron sus promesas de amor acompañados por sus hijos, familiares y seres queridos. Después de años de compartir la vida, superar dificultades económicas y formar sus propias familias, 53 parejas finalmente pudieron cumplir uno de sus mayores anhelos: llegar al altar y formalizar su unión ante Dios.
Entre las historias estuvo la de Hugo Ramón López González, de 40 años, y Antonia Ayala, de 21, quienes llevan seis años de relación y ya tienen dos hijas. Hugo, técnico de laboratorio clínico, contó que se enteró de la iniciativa a través de una compañera del hospital y que encontraron en ella la oportunidad que durante años no pudieron concretar debido a las limitaciones económicas. “Queríamos unir nuestras almas ante Dios y por problemas económicos no podíamos casarnos. No podíamos pagar un matrimonio y ahora cumplimos nuestro sueño”, relató emocionado.
Antonia recordó que ambos se conocieron en el Hospital Regional de Villarrica, cuando acudía al centro asistencial para cuidar a una tía que se encontraba enferma. Según relató, Hugo siempre se mostró amable con ella y, poco a poco, comenzaron a conocerse hasta que él le pidió que fuera su novia. La joven dijo sentirse muy feliz por haber concretado un deseo que tenía desde hacía tiempo y por haber podido compartir ese momento junto a su pareja y sus hijas.
Otra de las historias que marcaron la jornada fue la de Cynthia Romero, de 32 años, y Américo Moisés Fernández, de 36, quienes llevan seis años viviendo juntos y 13 años de conocerse. La pareja, que tiene una hija de cinco años, explicó que sus posibilidades económicas no les permitían organizar una boda debido a que ambos tienen familias numerosas. Américo, quien trabaja en una carnicería, señaló que en años anteriores observaban la realización de bodas comunitarias en la ciudad y que esta vez decidieron no dejar pasar la oportunidad. “Estamos muy agradecidos con la Fundación por permitirnos cumplir este sueño”, expresó.

Cynthia, por su parte, contó que vivió la ceremonia con mucha emoción y alegría, al punto de que durante la misa tuvo un inesperado ataque de risa. La pareja recordó que se conocieron en el distrito de José Fassardi, donde además eran vecinos. Con el paso del tiempo iniciaron una relación de noviazgo y posteriormente decidieron dar un paso más serio en sus vidas. Para ambos, la boda comunitaria significó la posibilidad de formalizar una historia construida durante años y comenzar una nueva etapa como matrimonio.
La celebración religiosa fue presidida por el obispo de la Diócesis de Villarrica, monseñor Miguel Ángel Cabello, quien estuvo acompañado por sacerdotes y diáconos. Durante su homilía, destacó el papel del hombre y la mujer como pilares de la familia y como ejemplo para la sociedad, al tiempo de remarcar la importancia de formalizar el compromiso matrimonial y recibir la gracia de Dios para afrontar juntos las distintas etapas de la vida.







