La leishmaniasis animal afecta predominantemente a los perros y uno de los principales síntomas asociados con la infección es la pérdida de peso - Imagen Ilustrativa
Caazapá. Un brote de leishmaniasis en perros encendió la alerta sanitaria en la ciudad de Caazapá, donde autoridades instan a reforzar medidas de prevención para evitar la transmisión a humanos. Desde el Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (SENEPA) aclararon que, si bien la institución interviene únicamente en casos humanos, se encuentran realizando tareas de orientación comunitaria ante el aumento de reportes en caninos.
Arami Vachomar, técnica de la Unidad de Educación y Programas Vectoriales del SENEPA, explicó que los casos en animales fueron identificados a partir de denuncias ciudadanas, las cuales deben canalizarse a través de clínicas veterinarias y la municipalidad para su correspondiente registro y seguimiento.
“La leishmaniasis es una enfermedad transmitida por un vector conocido como flebótomo, o karachã en guaraní, que se cría en ambientes húmedos con acumulación de materia orgánica, como hojas, basura y zonas con tacuaras”, detalló.
En ese sentido, remarcó que la principal medida de prevención es la limpieza de los patios y terrenos baldíos, eliminando posibles criaderos del insecto. Indicó además que este vector tiene un radio de desplazamiento de entre 100 y 200 metros, lo que hace fundamental el trabajo coordinado entre vecinos.

Dos formas de la enfermedad
Vachomar señaló que la leishmaniasis se presenta en dos formas: la tegumentaria y la visceral. La primera afecta la piel, generando úlceras que no cicatrizan, mientras que la segunda compromete órganos internos, provocando síntomas como inflamación abdominal.
En humanos, recomendó acudir de inmediato a un centro de salud ante la aparición de fiebre, malestar general o lesiones sospechosas. En cuanto a los animales, los signos más comunes incluyen lesiones en la piel, pérdida de apetito y problemas digestivos.
Rol de los caninos en la transmisión
La funcionaria explicó que los perros no transmiten directamente la enfermedad a las personas, sino que es necesaria la intervención del vector. Este se infecta al picar animales portadores, como roedores o marsupiales, y posteriormente puede contagiar a humanos o caninos mediante nuevas picaduras.
Para reducir riesgos, recomendó el uso de collares repelentes con deltametrina en mascotas infectadas, la instalación de mosquiteros en sus refugios y el mantenimiento de entornos limpios.
Fumigación, solo en casos humanos
Desde el SENEPA aclararon que la fumigación no es una medida preventiva generalizada y solo se realiza cuando existen casos confirmados en personas, debido a los posibles efectos adversos en la salud de los habitantes.
Finalmente, Vachomar reiteró el llamado a la ciudadanía y a las comisiones vecinales a organizar jornadas de limpieza comunitaria, considerando que las condiciones climáticas actuales humedad tras lluvias y altas temperaturas favorecen la proliferación del vector.
Las autoridades insisten en que la prevención es clave para evitar que el brote en caninos derive en casos humanos.


