
CAAZAPÁ. Alcanzar los 102 años de vida es un privilegio reservado para muy pocos, pero hacerlo rodeada del amor de varias generaciones de una misma familia convierte el momento en una celebración inolvidable. Así vivió este domingo doña Angélica Russi, quien festejó un nuevo aniversario de vida en la compañía San Agustín, distrito de Caazapá, acompañada por hijos, nietos, bisnietos, vecinos y amigos.
La vivienda familiar se transformó en un espacio de alegría y gratitud, donde no faltaron la música en vivo, las risas, los abrazos y las muestras de afecto hacia la homenajeada. Familiares llegaron desde distintos puntos del país para compartir una jornada cargada de emociones y rendir homenaje a una mujer cuya historia de vida ha dejado huellas imborrables en quienes la conocen.
Uno de los momentos más conmovedores de la celebración ocurrió cuando doña Angélica, demostrando una memoria y lucidez que sorprendieron a los presentes, elevó una sentida oración pidiendo el cese del mal tiempo. El gesto emocionó profundamente a familiares y amigos, quienes destacaron la fortaleza espiritual que la ha acompañado a lo largo de más de un siglo de vida.
Durante toda la jornada, la centenaria disfrutó de la visita de cada uno de sus seres queridos, compartiendo conversaciones, sonrisas y recuerdos. Su alegría al reencontrarse con hijos, nietos y bisnietos reflejó el inmenso valor que otorga a la familia, considerada por ella el mayor tesoro que la vida le ha regalado.

Para quienes la conocen, doña Angélica Russi representa un verdadero ejemplo para las nuevas generaciones. Su historia está marcada por el trabajo, la perseverancia, la humildad y una profunda fe en Dios, valores que transmitió a su familia y que hoy continúan vivos en cada uno de sus descendientes.
Más allá de la celebración de un cumpleaños, la reunión familiar se convirtió en un homenaje a una mujer cuya vida inspira respeto y admiración. A sus 102 años, doña Angélica continúa siendo el corazón de su familia, demostrando que el amor, la fe y la unión familiar son el legado más valioso que una persona puede dejar.







